POR: EDUARDO MARTIÑO VILELA

“Soy un mendigo del buen fútbol” escribía el bueno de Eduardo Galeano. Pues bien, yo lo único que comparto en este aspecto con el, es el nombre. El de Eduardo y el de fútbol. Los dos los llevo escritos. Uno como deseo de mis padres, y el otro, por deseo de mi padre. Me atrevo a decir que hay mucha gente que me conoce bien, que cuando piensa en Eduardo, piensa en fútbol. Y otros que me conocen aún mejor, que cuando piensan en fútbol, piensan en Eduardo.

Soy un mendigo del fútbol, es cierto. Pero no del bueno, eso no. Eso se lo dejo para otros. Listando a otro de los grandes, Nick Hornby mencionaba años atrás que, tu elección del equipo de tu vida, iba a marcarla para siempre. Lo que yo entiendo, es que, si tu naces en Montevideo, y pudiendo escoger uno de los grandes, como Nacional o Peñarol, eliges ser hincha de Rampla Juniors, es más posible que tu vida pueda terminar siendo miserable. Ésta afirmación, no deja de ser un coqueteo con el humor, con el chiste. Obviamente, tu vida va a ser tu vida independientemente del equipo que elijas alentar. Hay aficionados del York City con vidas exitosas y plenas, y aficionados de la Juventus de Turín con vidas muy miserables. Lo que trata de indicar esta afirmación, más bien, es que el equipo que elijas puede facilitarse las cosas. Me explico ; Para un hincha de fútbol, a veces, lo que le pasa a tu equipo, se transforma en lo que te pasa a ti. Si tu equipo gana un título, o un partido importante, te sientes invencible. Vas en sintonía con el mundo, todo fluye, y todo te importa menos. En cambio, si tu equipo sufre una abultada derrota, o un descenso, nada te puede consolar. Nada.

Es por eso que el Fútbol trasciende de límites. Yo tengo la suerte, y la desgracia, de amar un club. El Real Club Deportivo De La Coruña. Forma parte de mi, de mi día a día, de mi vida normal. Allá dónde yo vaya, yo soy Dépor. Y el Dépor soy yo. Todo el mundo que no ha estado nunca en A Coruña, toma de ejemplo de aficionado al que conoce, en este caso, a mi. Llevo tres años paseando la camiseta del Dépor por el Reino Unido. Fabricando la marca “Dépor”, como miles de fans como yo. Cuando llegué a mi actual trabajo, en el cual hay mucha gente joven, desconocían al Dépor la mayoría de ellos. Incluso cuando el Dépor se había “cargado” al equipo de la que la mayoría son fans, el Aston Villa. Tiempo después, todos se referían a mi ciudad como Deportivo. Les hice saber que Deportivo era como una especie de “Sporting”, y que A Coruña era la ciudad. Ahora, la mayoría de ellos, me dicen “Forza Dépor”, y me hablan de los buenos pases que da Çolak, o de la brega de Andone. Me felicitaron con la victoria contra el Barça, y fueron capaces de entender mi silencio después del Derby. Y después de la hecatombe en Leganés. Por que ellos también saben lo que son eses momentos de paz que necesitas. Esos momentos de reflexión, de preguntarte : “ ¿ Por que “carallo” sufriré yo todos los fines de semana sin necesidad?

Y ahí llega mi conclusión. Los fans del fútbol, no tenemos necesidad de sufrir. O sí, por que estamos enfermos, cada Domingo. O Viernes, O Sábado, o Lunes ahora. Por que ahora nos obligan a cuando debemos de ser apasionados, mientras en el otro lado del mundo ven los partidos sin sufrir, nosotros tenemos que adaptarnos a sus ganas de devorar fútbol sin interponer pasión, amor, y frustración por el equipo al que están viendo. Dicho sea de paso, también me he preguntado muchas veces, cuantos chinos se sentarán en Guangzhou a ver un Osasuna – Deportivo una tarde apacible de un domingo, en vez de ir al cine o ir con su familia al parque. Supongo que otros tantos mendigos como yo.

Pues bien, como decía, no tenemos necesidad de sufrir. Pero lo hacemos. Mi amor al Dépor fue impuesto por mi padre, que me llevó a un Dépor- Sevilla allá por el 94, con 6 años yo en mis carnes. Y eso fue creciendo, hasta hacerse incontrolable, y cuando me di cuenta, ya era mío. O más bien yo de el. Con el paso del tiempo, uno va tomando afinidades y simpatías con otros equipos de otros países. Sankt Pauli en Alemania, Palermo en Italia, Red Star en Francia, Gil Vicente en Portugal y Newell´s en Argentina, por poner unos pocos por los que siento simpatía en el mundo. Obviamente, no es comparable con el amor por el Dépor. Pero, al yo mudarme a Inglaterra, venía limpio. Siempre tuve simpatía por el Derby County, por eso de ese grande venido a menos, y por símbolo del gran Brian Clough. Pero nunca simpatía real, nunca sonreír un poquito al ver que ese equipo había ganado. Hasta que me mude a Birmingham, y me topé con un equipo que nunca fue mucho, y se ha venido a menos. En una ciudad en la que impera el Amor a la elegancia y al “niño rico”, como es el Aston Villa, ( también venido a menos, dicho sea de paso), me fui a enamorar del que siempre va detrás. Del que es más bajito, y menos inteligente que su hermano mayor, (aunque solo unos meses más pequeño), y del que todo el mundo se ríe. Del que su hermano utiliza para reírse con sus colegas, pero que a veces, con orgullo de clase obrera, se revela, y hace cosas brillantes, dejado a su hermano avergonzado, ( Final de copa ganada al Arsenal en 2011). Así es el Birmingham City. Un equipo poco elegante, muy de clase obrera, y con olor a Fútbol. Me encandiló ese amor por el drama, por como soporta las burlas del hermano mayor, y por esa tesón que siempre demuestra. No será listo, pero es audaz, y tiene orgullo. Así, con estas, me vi en Mayo pasado en lo alto de la grada Gil Merrick Stand, con la camiseta totalmente azul, y la bufanda con el escudo y las siglas KRO ( keep right on, es el himno del Birmingham City), y con un autentico fanático de los blues, ( así son conocidos los hinchas del Birmingham city), a mi lado. Un partido dramático, jugándose el descenso a la humillante 3ª división inglesa, con tu hermano esperando para patearte en el suelo, aún después de haberse gastado muchísimo dinero en comprar los exámenes durante el curso, y haber suspendido.

El partido empezó de forma dramática, con un penalti errado en el minuto 10 por parte de los “Blues”. 7 minutos más tarde, te quedas con 10. Y en ese momento, mientras miras la resignación de los nativos, te preguntas que haces allí otra vez. Sufriendo, mordiéndote las uñas mientras podrías estar en casa tranquilo. Después todo cambia. Mientras tu hermano mayor se empeña en hacerte la vida imposible, ( pierde 1-0 contra el Blackburn Rovers, que va justo detrás del Birmingham City, obligándote a ganar para seguir vivo), tu marcas el 1-0. Te abrazas a un desconocido, te bañas en las lágrimas del que tienes al lado. Después, otro penalti. Esta vez tirado con rabia, con la rabia de un propio seguidor de Birmingham City. Craig Gardner, “one of us” cantaban. Se acaba el partido, y tu allí, mirando a esta gente que celebraban la victoria como si hubiesen ganado la Champions League. Mirando a esta gente que habían visto ganar a su equipo 3 veces de los casi últimos 30 partidos, y allí seguían, como si hubiesen ganado la Premier de los hermanos pequeños. Y tu allí, pensando. ¿Por qué? Y pensando, que, después de esa victoria, tenías que volver a tu casa, a 2500 km y 4 lenguas de diferencia de tu “home”, mañana sentarte a buscar a las 11 de la mañana un link en el cual no se distinguen los jugadores, para mendigar una victoria de tu equipo. El de verdad. Te sentirás frustrado, por que el link se para, te salen 1000 pop-ups, y de paso tu equipo no gana contra el colista y sigue coqueteando con el infierno. Y te acuerdas de Gandalf cayendo. Y de el reviviendo. Y te sientes sólo. Sientes que nadie en ese momento vive la penuria que tu vives. Y ayer, rodeado de 29.998 desconocidos. Y piensas : “ no se lo digas al hermano pequeño, por que aún no lo sabe, pero a ti te quiero más. Mucho más”. Y allí estarás, al Domingo siguiente, mendigando. Y allí estaremos miles de nosotros, día tras día, mendigando por que mantengan el honor de lo nuestro. ¿por qué?. Pues por que, para terminar con el maestro con el que empecé :
“ YO ME QUEDO CON ESA MELANCOLÍA IRREMEDIABLE QUE TODOS SENTIMOS DESPUÉS DEL AMOR Y AL FIN DEL PARTIDO”.